Abriendo la puerta

Hay un versículo muy conocido y usado: Apocalipsis 3:20: «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.»

​Esto nos muestra que los que estamos en Su camino no es de casualidad, que cada uno de los que decidimos abrir esa puerta es por algo.
​Hace unos días, mientras trabajaba, escuché la alabanza «El Rey te mandó a llamar», que habla sobre el rey David que llama a Mefi-boset, que significa «dispensador de vergüenza», a su mesa real. Esto lo podemos encontrat en 2 Samuel 9:1-7: «Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? 2. Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David; y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. 3. El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. 4. Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar. 6. Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo. 7. Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.»

​Es interesante ver los significados de las palabras: como mencioné antes, Mefi-boset significa «dispensador de vergüenza«, Lodebar significa «desierto» y «lugar sin palabra«. Y quién no estuvo en ese lugar antes o mismo luego de haber abierto esa bendita puerta.
Mefi-boset era inválido porque de bebé se le cayó a su nodriza y se rompió las piernas. Llevemos esta misma invalidez a las veces que nos hemos sentido sucios espiritualmente, poco dignos de misericordia, escondidos en Lodebar.
​Pero el Señor siempre nos llama con misericordia para sentarnos a Su mesa, en la mesa del Rey.

Los invito a pensar en esto: Mefi-boset no eligió caerse ni quedar lisiado de pequeño, fue un accidente de otro, su nodriza, y lo llevó a mantenerse huyendo. Cuántas veces cargamos con heridas, miedos o limitaciones que nos dejaron rengos espiritualmente por golpes que ni siquiera buscamos, y terminamos escondidos en Lodebar.

La pregunta que nos hago para reflexionar es: ¿Vamos a responder a la mesa del Rey o vamos a seguir midiéndonos por las heridas del pasado?

Bendiciones!

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