Podemos encontrar en Genesis 1:3-5: “3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.”
Hace unos días me vinieron estos versículos a la mente, versículos que a simple vista podemos interpretarlos como la creación del día y la noche. Pero si leemos los 2 primeros versículos lo podemos ver de otra manera. Veamos: Génesis 1:1-2: “1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”
Jesús nos enseñó qué representa la luz y qué las tinieblas. Juan 8:12 dice: “12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
Jesús nos muestra que al seguirlo a Él estaremos en la luz, en vida, mientras que estar en las tinieblas nos puede llevar a mal camino, porque estaríamos apartados de Su gracia.
Pero lo que nos muestra Genesis 1:1-2 es que dentro del desorden que hay en las tinieblas, que desde el principio ya existía, Él se mueve, Él habita y está presente. Esto no quiere decir que es parte de las tinieblas, pero está presente para que lo podamos encontrar.
Buscando a Jesús dentro de las tinieblas lo vamos a encontrar, pero tenemos que estar dispuestos a permitir que Él ponga ese orden dentro de nuestro desorden, dispuestos a abrir nuestra mente y corazón.
Nuestra vida muchas veces es un completo caos. Pero para Dios esto es solo el comienzo. En Génesis 1:3-5 vemos cómo empieza a poner orden separando la luz de las tinieblas porque no pueden estar juntas.
¿Qué pasa cuando prendemos una luz en un lugar muy oscuro? La oscuridad (las tinieblas) desaparece, tomando el control la luz. Esto mismo es lo que pasa cuando lo buscamos con fe y así pasamos a ser luz.
Esto mismo nos manda a hacer en Mateo 5:14-16: “14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
Para cerrar, dejo una frase que leí que me gustó y motivó a escribir: “Dios no solo creó la luz, sino que Él mismo ES luz, y Él quiere brillar a través tuyo!
Para irnos pensando dejo esta pregunta: ¿Le estás permitiendo a Dios encender Su luz en el área de tu vida que hoy parece más caótica?
Bendiciones!
